La participación de los actores religiosos en los contextos de conflictividad política

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Autor: Gregorio Guevara Estela
Asesor: Mg. Raúl Hinojosa S.
Seminario Teológico Latinoamericano
ENSAYO ARGUMENTATIVO
Lima Perú
2023

Introducción
América Latina ha experimentado crisis políticas con resultados de miles de personas
torturadas, desaparecidas, exiliadas y muertas. Ante esto, actores religiosos han participado
justificando la violencia, otros denunciando los abusos y violencia por parte de los grupos de
poder, y hay quienes también permanecieron en silencio y por ende en complicidad sin decir ni
hacer nada. ¿Deben los actores religiosos participar activamente en los contextos de
conflictividad política?, y si lo hacen, ¿cuáles son los principios bíblicos-teológicos para su
participación? En mi opinión, las y los actores religiosos deben participar activamente en los
contextos de conflictividad política manteniendo los principios bíblicos-teológicos para su
participación. El presente ensayo tiene por objetivo establecer los principios bíblicos-teológicos
para la participación de las y los actores religiosos en los contextos de conflictividad política.


Principio 1: Las y los actores religiosos por deber y por derecho deben participar en
contextos de conflictividad política con conocimiento de causa

El profeta Oseas levantó su voz para denunciar la ignorancia: “Mi pueblo es destruido por
falta de conocimiento” (NBDLA, 2005, Oseas 4:6). Los actores religiosos de hoy en día deben
participar en los contextos de conflictividad política con conocimiento de causa. Javier Hervada
(1990) sostiene que los cristianos deben estar presentes en la vida pública y participar en ella
(Hervada, 1990, p. 5). La participación de las y los cristianos de confesión no católica en la
política partidaria en Perú es reciente pero la acción política data desde sus inicios de la vida
republicana, ha sido divergente y se ignora. Como dijera José Luis Pérez Guadalupe (2017), los
inicios del protestantismo peruano, entre 1822 y 1915, desarrollado por misioneros europeos y
norteamericanos optaron una postura política liberal y se aliaron con partidos políticos de esa
línea, lucharon por alcanzar la “libertad religiosa, secularización de servicios como la educación,
el matrimonio o los cementerios, no discriminación en el trabajo y en la educación, e incluso
preocupación por la condición de los más pobres” (Pérez, 2017, p.116). Entre 1916 y 1992, se
imponen evangélicos conservadores, integrados por creyentes apolíticos y anticatólicos, alejados
de lo que llamaban mundo, cercanos al evangelicalismo norteamericano conservador, quienes
tienen participación directa en la política partidaria sobre evangélicos más progresistas que
promovían la misión integral y buscaban una reflexión social y política desde su fe. Entre 1993 y
2017 se evidencia dos propuestas políticas por parte de los evangélicos en Perú: la de los
cristianos de misión integral y la de corte conservador y neopentecostal. Esta última apoyó el
autogolpe y las decisiones de Alberto Fujimori y hoy en día es la que tiene mayor resonancia
pública. (Pérez, 2017, pp. 114-117).

Entre quienes se oponen y resisten a la participación de los creyentes de confesión
religiosa no católica en la política, y mucho más de las y los actores religiosos, lo hacen
argumentando ciertos énfasis teológicos. El dualismo teológico mundo-iglesia, espiritual-carnal
y las escatologías escapistas como las del rapto no contribuyen a fomentar la presencia y acción
activa de los cristianos y cristianas en los espacios públicos y de decisión en sus ciudades y país.
Si bien es cierto que el testimonio de quienes han participado en política no es lo esperado, y que
el contexto de maldad, corrupción y mentira está a la orden del día en los espacios públicos, no
deberíamos negarnos ni desalentar la participación de cristianos evangélicos en política. Pero al
hacerlo, tienen que realizar un análisis profundo de la realidad que generó la crisis desde una
perspectiva del reino de Dios y de la acción de los profetas en contextos similares. La teología
latinoamericana y las teologías contextuales deberían ser fuertemente analizadas, además de
incluir los aportes de las ciencias, especialmente de las ciencias sociales, para incursionar y
participar en la política de manera coherente a la fe cristiana y a las necesidades de las mayorías
excluidas, negadas, violentadas y que reclaman sus derechos.


Principio 2 Participar en los contextos de conflictividad política prestando particular
atención a la defensa y promoción de los derechos humanos.

La acción de los profetas y del mismo Jesús es manifiestamente en defensa de personas y
grupos vulnerables, excluidos y marginados de la sociedad y de la religión de su tiempo como
eran los cojos, los ciegos, los mancos, los pobres y los pecadores. Estos son sujetos y
participantes del reino que inaugura Jesús. Javier Hervada (1990) sostiene que “el cristiano debe
prestar particular atención a la defensa y promoción de los derechos fundamentales de la persona
humana, aquellos que se conocen con el apelativo de derechos humanos”. (Hervada, 1990, p.23).
Si bien se han dado “graves defectos” en los derechos humanos, reconoce el mismo autor, estos
deben ser asumidos críticamente y defendidos, especialmente el derecho a la vida, el derecho a la
educación, el derecho a la libertad religiosa; así como el derecho al trabajo, a la salud y a un trato
digno. (Hervada, 1990, pp. 24-25).

Siguiendo la explicación de José M. Castillo & Juan A. Estrada (1987), el mensaje
esencial del Reino de Dios en Jesús, implica la práctica de la justicia, es decir, defender a quien
no puede defenderse, proteger a los débiles y pobres, viudas y huérfanos. Es el ideal de una
nueva sociedad, de justicia social, en que se implanta la fraternidad, la igualdad y la solidaridad
entre todos, y donde los débiles y marginados son los privilegiados. “El Reino es para los pobres
(Lc 6, 20), para los niños (Mc 10, 14), para los pequeños (Mt 5, 19), en general para todos los
que la sociedad margina y desestima”. (Castillo & Estrada, 1987, p.36). La incursión de las y los
actores religiosos en el espacio público exige coherencia como personas de fe en Cristo con esta
concepción del Reino de Dios entre nosotros aquí y ahora. Opción preferencial por los pobres, no
es una generalización vacía, “no única, ni exclusiva, ni excluyente”; es, siguiendo a Gustavo
Gutiérrez, como lo explica Miguel Ángel Keller (s/f), “para todos, pero desde la perspectiva del
pobre”. Preferencial, es, pues, “No sólo para los pobres, ni sólo para los ricos, ni para todos
desde los ricos, pues entonces se excluye, condena, margina o aliena al pobre. Para todos, desde
los pobres: nadie queda excluido”. Significa también un llamado a la conversión de pobres y
ricos, pues todos son pecadores. Pero a los ricos “implica llamarles desde los pobres a la
conversión según la exigencia evangélica de justicia, comunión y participación”. (Keller, s/f: 8).
Esto conlleva que desde el espacio público, el de todos y todas, se tiene que legislar y ejecutar las
leyes en pro de los derechos de todas las personas, pero preferentemente en defensa de las
personas vulnerables, y no para favorecer a empresas transnacionales, grupos de poder, o a
quienes más privilegios tienen.


Prestar particular atención a la defensa y promoción de los derechos fundamentales de la
persona humana es ponerse del lado de las y los empobrecidos, marginados y excluidos que
luchan por el reconocimiento y reivindicación de sus derechos. Hoy en día hay amplios sectores
de la sociedad que no se benefician del llamado desarrollo, progreso o bienestar y aquí la misión
de las y los cristianos es acompañar sus luchas por mejoras de calidad de vida. En este sentido, es
lamentable el rol del clero de la iglesia católica frente a las protestas de un sector de la población
en contra del gobierno de Dina Ercilia Boluarte Zegarra entre diciembre 2022 y los primeros
meses de 2023. Carlos Noriega (2023), informó en Página12, que el obispo de Puno, Oscar
Carrión, retiró la licencia como párroco de Pucará al sacerdote Luis Humberto Bejar “por apoyar
las protestas que exigen la renuncia de Boluarte y calificar de «asesinatos» las muertes causadas
por las fuerzas de seguridad”. (Noriega, 17/01/2023). Es decir, el clérigo católico no se puso del
lado de la defensa y promoción de los derechos fundamentales de la persona humana. A una
semana de iniciadas las protestas, la represión y con seis muertos varias organizaciones de fe e
iglesias se pronunciaron rechazando la violencia y exigiendo el diálogo y la unidad, así como
escuchar las demandas de la población. Claudia Florentin (2022) refiere que el Consejo
Interreligioso del Perú – Religiones por la Paz y la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques
Tropicales – IRI Perú, la Iglesia Luterana del Perú, la Asociación Paz y Esperanza, el Colectivo
Cristianos Comprometidos con la transformación integral del país, World Vision Perú hicieron
sus pronunciamientos condenando la violencia y llamando a escuchar las justas necesidades de la
población. (Florentin, 14 diciembre 2022). No obstante, percibimos que casi la totalidad de los
actores religiosos, dirigentes, obispos, superintendentes que presiden y/o conducen las
denominaciones religiosas no católicas emitieron pronunciamientos débiles o simplemente
guardaron silencio y de esta manera apoyaron la brutalidad de la represión y muerte ocasionadas
por las “fuerzas del orden” en estas manifestaciones. La supuesta neutralidad o que no se conoce,
por lo menos hoy en día, sobre los responsables de las muertes son argumentos que no resisten
mayor análisis dado que se tiene el informe “Situación de Derechos Humanos en Perú en el
contexto de las protestas sociales” de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y el
“Informe Defensorial n.° 190: Crisis política y protesta social: Balance defensorial tras tres
meses de iniciado el conflicto (Del 7 de diciembre de 2022 al 6 de marzo de 2023)”.


Javier Hervada (1990) plantea la existencia de la pobreza como toda carencia y
marginación, es decir, la pobreza material, cultural y moral. Sostiene que “el cristiano, en su
praxis pública, debe atender ante todo a cualesquiera formas de pobreza para sacar a los pobres –
y en definitiva a los marginados- de su lamentable situación.” (Hervada, 1990, p.22). La emisión
de leyes, la realización de proyectos y programas de desarrollo que se implementen tiene que
considerar a las y los empobrecidos, a sectores históricamente excluidos como las mujeres, niñas,
ancianos, poblaciones indígenas, etc. En una sociedad caracterizada por el racismo, la
corrupción, la manipulación que ejercen los medios de comunicación, el aumento de la distancia
entre ricos y pobres, las y los agentes religiosos tienen que ponerse del lado de los amplios
sectores de la población que marchan y protestan reclamando condiciones más justas. Como
dijera el sabio, “¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los
desposeídos! ¡Levanta la voz y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!” (Pr 31:8-
9). Aunque debemos ser conscientes que ponerse del lado de las mayorías empobrecidas,
excluidas, marginadas será causa de conflicto, persecución y hasta de muerte.

Principio 3 Participar en los contextos de conflictividad política para contribuir a la paz
como fruto de la justicia, promover el cambio de leyes y prácticas injustas, manteniendo
una constante lucha por la verdad.

La paz que hablan los profetas y Jesús no es la paz que se imponía desde los imperios.
Xabier Pikaza (2008), sostiene: “La paz cristiana es hija del perdón, brota de las víctimas y es
tarea de la iglesia (no del estado).” (Pikaza, 2008:96). Por su parte, Samuel Silva Gotay (2011)
precisa que la paz entre los hebreos tenía un significado político, lo público, lo social, como era
el sistema socioeconómico y político. Con el tiempo, el concepto de paz se ha individualizado y
espiritualizado. De esta forma, cuando se habla de paz “sirve a los intereses de la clase
dominante para aislar los reclamos bíblicos de liberación, justicia, pan y paz de la situación
humana concreta de explotación, despojo, injusticia y opresión” (Silva, 2011, p.138). Para lograr
la paz, quienes ejercen el poder, lo hacen por medio de la violencia, el terror y la muerte, como
dijera Jesús (Mt 20:25). Por lo tanto, las y los actores religiosos deben participar en contextos de
conflictividad política para contribuir a la paz como fruto de la justicia y no de la imposición de
la fuerza de las armas, la manipulación o el engaño.


Quienes ostentan el poder y ejercen violencia contra sus propios conciudadanos lo han
hecho apelando a problemas de seguridad nacional, el mal menor, etc., es decir, pretendiendo
justificar sus actos como legales. Desde nuestra fe en Cristo, implica sostener contundentemente
que no siempre lo legal es justo y promover el cambio de leyes y prácticas injustas. Lo que dicen
las leyes, juristas y gobernantes respecto a lo que es justo no siempre lo es ni ética ni
bíblicamente: no todo lo que es legal lo es necesariamente justo y por lo tanto es de justicia la
modificación de dichas leyes. En este sentido, se justifica la solicitud de un amplio sector de la
población peruana para proponer un cambio constitucional este año 2023. No podemos ignorar a
Isaías quien levanta su voz para decir “¡Ay de los que decretan estatutos inicuos, y de los que
constantemente escriben decisiones injustas, para privar de justicia a los necesitados, para robar
de sus derechos a los pobres de mi pueblo, para hacer de las viudas su botín, y despojar a los
huérfanos!” (Is 10: 1-2).

En esta época de posverdad, de manipulación descarada que intentan realizar desde los
medios de comunicación masiva, se tiene que mantener una constante lucha por la verdad frente
a las controversias por ocultarla, tergiversarla y negarla por los involucrados en el conflicto.
Jesús dijo “y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Jn 8:44). Esta verdad muchas
veces requiere exigir procesos de investigación, demanda de la aplicación de la justicia y
reparación para las víctimas. En ese sentido, debemos apoyar toda iniciativa y esfuerzos como el
nombramiento de comisiones de la verdad, denuncias de la fiscalía y las luchas que realizan
familiares de personas desaparecidas, torturadas y encarceladas injustamente, por cuestiones
políticas o de creencias religiosas. Las y los cristianos debemos ser los primeros en apoyar la
acción de los organismos de derechos humanos frente al conflicto.


Principio 4 Participar en los contextos de conflictividad política recordando el principio
protestante: todo es cambiable y nada es sagrado en sí mismo.

Frente a quienes sostienen a voz en cuello que nada puede cambiar, que la Constitución
Política del Perú es incuestionable, que todo está bien, desde la fe bíblica y cristiana debemos
reafirmar el principio protestante de que todo es cambiable y nada es sagrado en sí mismo. Según
Paul Tillich:
El principio central del Protestantismo es la doctrina de la justificación por la gracia, lo
cual significa que ningún individuo y ningún grupo humano puede pretender una
dignidad divina por los logros morales, por su poder sacramental, por su santidad, o por
su doctrina. Si, consciente o inconscientemente, ellos pretenden tal cosa, el
Protestantismo exige que sean desafiados por la protesta profética, que da a Dios
solamente la absolutez y la santidad y niega cualquier pretensión de orgullo humano. Esta
protesta contra sí mismo sobre la base de una experiencia de la majestad de Dios
constituye el principio Protestante […] Ello implica que no puede haber un sistema
sagrado, eclesiástico o político; que no puede haber una jerarquía sagrada con autoridad
absoluta; y que no puede haber una verdad en la mente humana que sea verdad divina en
sí misma” (Citado por Niño, 2017, pp.89-90).

Conclusión
En lo dicho anteriormente, queda demostrado que existen razones válidas para afirmar
que las y los actores religiosos deben participar activamente en los contextos de conflictividad
política manteniendo los principios bíblicos-teológicos para su participación. Se logró establecer
cuatro principios bíblicos-teológicos para la participación de las y los actores religiosos en los
contextos de conflictividad política:
Principio 1. Las y los actores religiosos por deber y por derecho deben participar en
contextos de conflictividad política con conocimiento de causa.
Principio 2. Participar en los contextos de conflictividad política prestando particular
atención a la defensa y promoción de los derechos humanos.
Principio 3. Participar en los contextos de conflictividad política para contribuir a la paz
como fruto de la justicia, promover el cambio de leyes y prácticas injustas, manteniendo una
constante lucha por la verdad.
Principio 4. Participar en los contextos de conflictividad política recordando el principio
protestante: todo es cambiable y nada es sagrado en sí mismo.


Referencias

  • Nueva Biblia de las Américas 2005 (NBA 2005). https://www.bibliatodo.com/labiblia/version/nueva-biblia-de-las-americas
  • Castillo, José M. & Estrada, Juan A. 1987. El proyecto de Jesús. Segunda edición. Salamanca: Ediciones Sígueme.
  • Conferencia Episcopal Peruana. Nota de prensa, 16 de diciembre del 2022.
    https://iglesia.org.pe/2022/12/16/conferencia-episcopal-peruana-informa-que-es-falsoque-francotiradores-se-instalaron-en-la-catedral-de-ayacucho-para-contener-lasmovilizaciones/
    Florentin, Claudia. (14 diciembre 2022). “Organizaciones ligadas a las iglesias en Perú se pronuncian ante la violencia y la situación política en el país”. Agencia Ecuménica de
    Comunicación desde América Latina y Caribe. https://alc-noticias.net/es/2022/12/14/organizaciones-ligadas-a-las-iglesias-en-peru-se-pronuncianante-la-violencia-y-la-situacion-politica-en-el-pais/
  • Hervada, Javier. (1990). “La participación del cristiano en la vida pública”. Conferencia pronunciada el día 9 de agosto de 1990 en la XXIV Semana de Pastoral organizada por la
    Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.
    https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/6525/1/V-PARTICIPACION.pdf
  • Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 2023. Situación de Derechos Humanos en Perú en el contexto de las protestas sociales.
  • Keller, Miguel Ángel. (s/f). Opción por los pobres. https://www.agustinos.es/wpcontent/uploads/2022/07/Tema-4.-Opcio%CC%81n-por-los-pobres.-M.A.-Keller.pdf
  • Niño de Zepeda, Rafael. 2017. El principio protestante y el protestantismo en la reflexión de Paul Tillich. Teología y Vida, vol. 58, núm. 1, marzo, 2017, pp. 87-107 Pontificia Universidad
    Católica de Chile.
  • Noriega, Carlos. (17/01/2023). “La represión y el estado de emergencia no detienen las protestas masivas en Perú”. Página12. https://www.publico.es/internacional/represion-emergenciano-detienen-protestas-masivas-peru.html
  • Pérez Guadalupe, José Luis. (2017). Entre Dios y el César. El impacto político de los evangélicos en el Perú y América Latina. Lima, Perú: Instituto de Estudios Social Sristianos y Konrad Adenauer Stiftung.
  • Pikaza, Xabier (2008). “La paz cristiana. Tres notas básicas.” Revista Iberoamericana de Teología, vol. IV, núm. 7, julio-diciembre, 2008, pp. 95-112 Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
  • Silva Gotay, Samuel. 2011 (publicación digital). El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe. Implicaciones de la teología de la liberación para la sociología de la religión. Río Piedras, Puerto Rico: Ediciones huracán
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